Una sociedad para los mayores

Última actualización: 21 7 2021

Acerca de Suecia - un material de educación cívica.

En este texto se habla de la vida de las personas mayores dentro de la sociedad sueca. Se ofrece una descripción de la asistencia a mayores en Suecia y la ayuda de la que puedes beneficiarte al envejecer.

Collage con personas mayores paseando, bailando, sentadas en un banco, junto a una computadora y comiendo en una residencia de ancianos.

Se te informa igualmente sobre la importancia de tener buenos amigos, cuidar de tu salud y otros asuntos fundamentales para una vida provechosa y larga.

  • Derechos y personas mayores

    Tienes derecho a una vida de calidad a lo largo de toda tu existencia. Tienes derecho a que no te discriminen por razón de tu edad. También tienes derecho a disfrutar de una buena salud. Independientemente de tu edad, tienes derecho a contactos sociales, ingresos y seguridad. Tienes derecho a participar en la sociedad y a sentir que puedes influir sobre tu propia vida.

    En Suecia, si gozas de buena salud tienes la opción de llevar una vida activa y enriquecedora durante muchos años.

    Al igual que en otras fases de la vida, cuando envejeces puedes optar a asistencia y ayuda. Es lo que se llama asistencia a mayores, y forma parte del Estado de bienestar sueco.

Asistencia a mayores

Por ejemplo: Anna recibe ayuda en su día a día

Anna, de 75 años, relata lo siguiente: «Aunque mi hijos me han ayudado mucho de distintas maneras, siempre me ha gustado arreglármelas yo sola. Ahora que soy mayor, necesito ayuda con mucha más frecuencia para las cosas del día a día. Tanto mi hija Sara como mi hijo Adil trabajan mucho. Tienen sus propias familias y no disponen de tiempo para asistirme con todo. Pero en Suecia existe una ley que dice que las personas mayores que precisan de apoyo y ayuda tienen derecho a que se los preste la sociedad. ¡Me parece algo fantástico! Mis hijos vienen a visitarme tanto como pueden y me ayudan cuando tienen tiempo. Hablamos por teléfono prácticamente todos los días».

Todas las sociedades cuidan de sus mayores, si bien en diversas formas. En muchos países, la familia más cercana se hace cargo de los ancianos y es habitual que los padres se muden con sus hijos y nietos cuando aumenta la necesidad de asistencia mutua. En otros países, como Suecia, las administraciones central y municipal tienen una gran responsabilidad a la hora de garantizar que las personas mayores reciban la ayuda que necesitan. Esto es algo que se reglamenta en la Ley Reguladora de los Servicios Sociales. En Suecia es inusual que los adultos vivan en compañía de sus padres.

Residencias para mayores y asistencia domiciliaria

Cuando te haces mayor puedes solicitar apoyo de las autoridades municipales en tu día a día. Por ejemplo, podrás obtener asistencia a la hora de ir de compras, limpiar, preparar la comida o ir al baño. Es lo que se denomina servicio de asistencia domiciliaria y que significa que recibes ayuda en tu propia casa.


Si necesitas más apoyo y no puedes seguir viviendo en casa, existen residencias especiales para mayores a las que podrás mudarte. Algunos de dichos alojamientos están atendidos por personal las 24 horas del día. Es lo que se llama residencias para mayores. En la mayoría de los casos, las personas que viven en ellas disponen de sus propias habitaciones o apartamentos, pero se ofrece la posibilidad de socializar con otros a todo aquel que lo desee. Hay disponibles salas comunes para, por ejemplo, ver la televisión, leer, escuchar música y otras muchas actividades. Dentro de las residencias para mayores y en la asistencia domiciliaria trabajan tanto mujeres como hombres.

  • Preguntas para la reflexión

    En este texto se describen diversos tipos de alojamientos y apoyo a mayores. ¿Cómo crees que preferirías vivir cuando seas mayor?


    ¿Qué tipo de apoyo te gustaría recibir?

Una asistencia a mayores de confianza

En un residencia para mayores no vives solo y tanto tú como tus familiares se pueden sentir seguros.

En Suecia es habitual que trabajen tanto los hombres como las mujeres, por lo que puede ser difícil hallar tiempo para cuidar de tus padres. Si tienes unos padres mayores que viven en una residencia o se benefician de asistencia domiciliaria podrás confiar en que reciban comida, medicamentos y la ayuda que necesitan en su día a día. Tener a tus padres en una residencia no significa que los abandones. Podrás ir a visitarlos, y ellos a ti.

Gozas de una serie de derechos a lo largo de toda tu vida y debes contar con la ayuda necesaria para hacerlos realidad. Las residencias de ancianos y la asistencia domiciliaria son solo dos ejemplos de cosas con las que puedes obtener ayuda al hacerte mayor. También podrás acceder al servicio de transporte para personas con movilidad reducida, al apoyo de personas de compañía, alarmas de seguridad, dispositivos de asistencia y más. Si necesitas un dispositivo de asistencia (por ejemplo, un andador), puedes ponerte en contacto con el centro de salud.

Para más información acerca de la asistencia a mayores o si quieres solicitar esta, puedes ponerte en contacto con tu municipio, generalmente con su oficina de servicios sociales.

Salud y envejecimiento

Por ejemplo: Hanna y Rosa son ancianas y viven solas

Hanna vive sola. Dado que le resulta aburrido hacerse la comida solo para ella, compra a menudo comida ya preparada. No duerme bien y suele sentirse fatigada durante el día. Su médico le ha dicho que debería dejar de fumar, pero le cuesta trabajo. Lleva muchísimos años fumando. Hanna no saca fuerzas para verse con sus amigos con la frecuencia que le gustaría. Así que suele quedarse en casa viendo la tele. Cuando necesita hacer recados, toma el autobús o el automóvil.

Rosa también vive sola. Todos los días da un largo paseo. Duerme mucho mejor después de que el cuerpo esté cansado y de haber respirado aire puro. Cuando se despierta, Rosa se siente casi siempre descansada y fresca. Durante el día se ve con sus amigos. Suelen reunirse en la biblioteca. A veces cocinan juntos. Siempre con abundante verdura y a veces comen platos totalmente vegetarianos.

La vida cambia cuando envejeces. Te das cuenta de ello de distintas maneras. El signo más evidente es el cambio que experimenta tu cuerpo. Al hacerte mayor, tu cuerpo y tu cerebro no funcionan del mismo modo que de joven. Los músculos ya no son igual de fuertes, tu equilibrio empeora y la memoria se deteriora. Puede resultar complicado cuando esto sucede. Pensar en que te vas a hacer viejo tal vez no sea tan sencillo. Sin embargo, puedes influir sobre estos cambios, e incluso puedes retrasarlos. Entrenando tanto el cuerpo como el cerebro podrás mantenerte saludable y vital durante más tiempo.

La vejez puede ser un período de la vida muy enriquecedor. Ya no trabajas y puedes decidir por ti mismo lo que deseas hacer durante el día. Sin embargo, para poder llevar una vida activa es importante gozar de buena salud.

Se podría decir que la salud es como una cuenta de ahorro. Si ingresas dinero con regularidad podrás retirar una mayor cantidad cuando te hagas mayor. Por tanto, es importante cuidar de la salud propia a lo largo de toda la vida.

Un estilo de vida saludable

Es importante recordar que puedes influir sobre tu estado de salud a lo largo de toda tu vida. Nunca es demasiado tarde para empezar a comer más sano y hacer ejercicio. Hacer pesas vienen bien a todas las edades y se puede practicar en casa. Los paseos al aire libre también son muy beneficiosos, en particular durante el día para poder disfrutar de la luz exterior. La luz del día hace que te sientas mejor tanto física como mentalmente. Hacer ejercicio hasta quedar sin aliento mejora tu condición física y tu capacidad de resistencia. El entrenamiento cardiovascular no solo es bueno para el corazón, sino también importante para el cerebro. Si lo practicas con regularidad dormirás mejor, también mejorarás tu memoria y capacidad de concentración y obtendrás otros muchos beneficios. El cerebro busca siempre aprender cosas durante toda la vida. Hay muchas formas de hacer esto. Por ejemplo, puedes dedicar tiempo a la lectura, apuntarte a una asociación o tocar un instrumento.

  • Preguntas para la reflexión

    ¿Qué consideras que es lo principal que debes hacer hoy para sentirte bien durante el mayor tiempo posible a lo largo de la vida?

Familia y amigos

Cuando te haces mayor no solo cambian tu cuerpo y tu cerebro. La vida social también puede experimentar una transformación. La familia y los amigos son una parte importante de la vida.

Hay muchas personas mayores que se sienten solas. Esto puede deberse a numerosas razones. Es posible que hayas perdido a amigos o a tu pareja. Tal vez te cueste caminar o sufras una enfermedad que te dificulte salir a la calle e interactuar con los demás. Dejar de trabajar supone otro gran cambio y el hecho de no ver a tus compañeros de trabajo a diario puede hacer que te sientas solo. Por eso es importante tener amigos con los que relacionarte después de la jubilación. La jubilación es cuando dejas de trabajar. En Suecia uno suele jubilarse a los 65 años.

Cuando abandonas tu vida laboral puedes sentir también que ya no eres necesario. Una alternativa para conocer a otras personas y seguir contribuyendo a la sociedad es formando parte de una asociación. Hay infinidad de asociaciones que organizan actividades para personas mayores. Una de ellas, por ejemplo, es la Asociación Nacional de Jubilados de Suecia (PRO).


Problemas psicológicos

Los problemas psicológicos como la ansiedad o la depresión son habituales entre las personas mayores. Ahora bien, no todas las personas solicitan asistencia y, por lo tanto, reciben tratamiento. Uno de los motivos radica en que, a menudo, los problemas de carácter psicológico son considerados como parte natural del envejecimiento, lo cual no es cierto.


Estar enfermo o depender de otras personas puede aumentar el riesgo de sufrir actos violentos. Aunque pueden ser víctimas de la violencia tanto los hombres como las mujeres mayores, estas últimas son más vulnerables. Las mujeres pueden ser objeto de violencia tanto por el hecho de ser mayores como por razón de sexo. Dicha violencia puede manifestarse en todo tipo de relaciones. Con mucha frecuencia, los perpetradores son personas próximas. Todas las víctimas de violencia tienen derecho a recibir apoyo y ayuda de la sociedad, sin importar su edad.

Tienes derecho a disfrutar de la mejor salud física y mental posible, tanto de joven como de mayor. Has de poder sentirte bien, dormir y alimentarte adecuadamente y sentirte parte de la sociedad aunque seas mayor y hayas dejado de trabajar.

Vivimos durante más años

En Suecia la gente vive durante mucho tiempo. Muchos llevan una vida activa muchos años después de la jubilación. La esperanza de vida media en Suecia es de 82 años. En el caso de las mujeres, 84 años, y en los hombres 80 años.

Transporte y desplazamientos para personas mayores

En muchos municipios, las personas mayores viajan más barato o incluso gratis en autobús, tranvía, tren o metro, al menos durante ciertas horas del día.

Además, buena parte de los municipios cuenta con una red de transporte público específica para la población de más edad. Suele denominarse sistema de tráfico flexible. Los autobuses son de menor tamaño que los habituales y pasan más cerca de tu vivienda. Estos vehículos son de piso bajo para facilitar la entrada de pasajeros con andadores o sillas de ruedas. Ponte en contacto con tu municipio para obtener más información sobre cómo beneficiarte del sistema de tráfico flexible en tu lugar de residencia.

Los mayores con dificultades para moverse también pueden hacer uso del servicio de transporte para personas con movilidad reducida. Este servicio te permite viajar en taxi a tu lugar de destino. Los desplazamientos suelen ser algo más caros que el transporte público, pero mucho más asequibles que una carrera regular en taxi. Para poder acceder a este servicio de transporte debes solicitarlo a la administración municipal. También tienes que mandar un certificado médico donde se indique que estás incapacitado para desplazarte en transporte público.

Internet y sus posibilidades

Dos ancianos frente a una computadora situada sobre una mesa.

Por ejemplo: Fouad aprendió a utilizar internet

Fouad, 69 años: «He trabajado toda mi vida en una fábrica y no he usado jamás un ordenador en mi trabajo. Cuando me jubilé no tenía ordenador en casa. Me duelen las rodillas y me cuesta salir a la calle. Tras dejar de trabajar empecé a sentirme solo. Hace dos años, mi hija me compró un ordenador y me apunté a un curso básico de informática organizado por el municipio. Hice nuevos amigos con los que me relaciono casi todos los días. También he retomado el contacto con mis amigos y familiares de Líbano. Nos comunicamos por videoconferencia porque nos encanta vernos las caras».

Fouad no es un caso único. Un 6 % de la población sueca utiliza raras veces o nunca internet. Es decir, 600 000 personas, la mayoría de ellas de 65 años o más. A muchos de ellos les gustaría usar internet más de lo que lo hacen. Buena parte de ellos no pueden hacerlo porque tienen una incapacidad que se lo impide. Otros no saben cómo hacerlo.

Las cosas no tienen por qué ser así. Internet abre un mundo de posibilidades. Aparte de relacionarte y hacer amigos, te permite gestionar numerosos trámites. Con ayuda de un ordenador o un teléfono móvil puedes pagar recibos, comprar billetes e incluso ver a un médico desde casa. Hasta hace poco te podías manejar bastante bien sin internet, pero ahora son cada vez más los servicios que se digitalizan dentro de la sociedad. Las administraciones públicas deben garantizar que todo el mundo pueda entender sus sitios web y utilizar sus servicios digitales. Sin embargo, tú también tienes la responsabilidad de tratar de aprender. Puedes comunicarte con los organismos correspondientes si hay algo que no entiendas.

Hay personas que utilizan internet para engañar y cometer delitos. No facilites nunca tus códigos ni números de cuenta a extraños, ni tampoco hagas nada que no te parezca seguro. Hay un método para realizar gestiones en línea de un modo seguro que se llama certificado digital. Con él, puedes identificarte digitalmente y llevar a cabo, por ejemplo, trámites bancarios a través de internet. También debes disponer de certificado digital para efectuar diversos trámites, por ejemplo, en el sitio web de la Agencia Sueca de Seguro Social y otros organismos. Puedes contactar con tu banco para obtener un certificado digital. Un ejemplo de certificado digital es BankID. No inicies sesión con tu certificado digital si alguien te lo solicita por teléfono o a través de las redes sociales.

A muchas personas internet les resulta difícil. Puedes pedirle a un conocido que te enseñe, o también realizar un curso. Los municipios organizan con frecuencia cursos básicos de informática como en el que participó Fouad. A veces hay cursos específicos para personas mayores que suelen ser gratuitos. Además, la bibliotecas disponen por lo general de ordenadores con internet que puedes utilizar. Ponte en contacto con tu municipio acerca de las opciones disponibles.